Los minerales y cristales son como esponjas energéticas: absorben, almacenan, transmutan y transmiten energía. Con el tiempo, pueden llenarse de energías que quizás ya no vibran en la frecuencia del propio mineral, por lo que estarán “saturados” y no podrán realizar bien su trabajo, aunque algunos de ellos no necesitan que les limpiemos porque hacen esa función ellos mismos.
En nuestra tienda, en cada mineral te especificamos si se “autolimpia” o si, por ejemplo, no puede limpiarse con agua. Y recuerda que las runas y los péndulos fabricados con minerales y cristales también pueden (y deben) limpiarse y cargarse con cualquiera de los métodos que vamos a ver ahora.
Pero no perdamos el hilo.
Al limpiar nuestros minerales, eliminamos estas vibraciones residuales, permitiéndoles trabajar en su estado más puro. Es algo así como vaciar el cesto de la ropa sucia y dejarlo todo limpio. Además, la limpieza es como un “reset” para el mineral, preparándolo para apoyarnos en nuestros objetivos.
Ahora bien, veamos cuándo y cómo limpiar nuestros cristales.
¿CUÁNDO?
La limpieza puede depender de cuántos usos o de la intensidad de las emociones y energías que se cruzan en nuestro día a día y en el de nuestro mineral. Sin embargo, las limpiezas por norma general, está bien realizarlas:
- Después de comprarlos: Los cristales pueden haber pasado por muchas manos y lugares antes de llegar a nosotras, por eso es importante que les dediquemos un tiempo para presentarnos, limpiarlos y cargarlos con nuestra esencia.
- Tras un periodo de estrés o cambios emocionales: Si hemos estado pasando por un momento complicado o nos sentimos energéticamente densas, es buena idea liberar a los minerales de esas vibraciones y ofrecerles aire limpio.
- Como parte de la rutina personal: Así como nos hacemos el skin care o limpiamos la casa, podemos hacerlo con los cristales cada cierto tiempo, dependiendo también de nuestra intuición o de las fases lunares si seguimos un calendario energético.
¿CÓMO?
No hay una manera estricta sobre cómo limpiar los minerales, nosotras te recomendamos que elijas el método que más resuene contigo en cada momento y para cada mineral concreto. Además, algunos cristales pueden beneficiarse de una combinación de limpieza, por ejemplo, sal marina seguida de luz lunar.
Antes de explicarte cómo son los diferentes métodos de limpieza, te dejamos por aquí dos consejos previos a tener en cuenta antes de limpiar tus cristales.
- Conéctate con la energía de cada cristal : A veces, cada piedra puede pedirte un tipo de limpieza diferente. Escucha tu intuición.
- Respeto y gratitud : Agradecer y respetar los minerales mientras los limpias potencia el proceso. Este acto consciente puede elevar la frecuencia del cristal.
Agua
Para limpiarlos con agua los podemos dejar varias horas sumergidos en un cuenco con agua o dejando correr el agua por encima del mineral sujetándolo con nuestras manos y sintiendo como el agua los va limpiando. Nos servirá el agua corriente del grifo, pero si disponemos de agua de río, de mar, de lluvia o aguas ritualizadas, mejor.
Recuerda que hay minerales que, por sus propiedades físicas, no pueden limpiarse con agua.
Agua de mar o sal marina
La sal tiene propiedades limpiadoras y purificadoras que nos ayudan a poner a punto nuestros minerales. De hecho, sumergir los cristales en agua de mar o sal marina es una de las maneras más antiguas de limpieza. Solo tenemos que dejar nuestras piedras en un recipiente con agua de mar o agua con sal marina durante unas horas. Después, tendremos que enjuagarlos bien con agua fresca.
Sin embargo, no todos los minerales son aptos para este método, ya que algunos pueden deshacerse o perder su brillo. Por ejemplo los ópalos, que tienen un alto contenido de agua, si los sumergimos en agua salada, después al sacarlos, podrían agrietarse durante el proceso de secado. También tenemos la turquesa, el lapislázuli, la malaquita y la rodocrosita, que al ser minerales de baja dureza, la sal diluida en agua podría dañarlos.
Para una limpieza más profunda del mineral podemos usar un cuenco o plato hondo y llenarlo de sal marina gruesa (sin agua) y colocar los minerales encima de la sal durante unas horas o durante la noche y después los enjuagaremos con agua y secaremos.
Luz de la luna
Exponer nuestros cristales a la luz de la luna, especialmente durante la luna llena, es una opción suave pero efectiva. Simplemente hay que colocarlos en un lugar donde reciban la luz lunar y dejarlos toda la noche. Este método no solo limpia, sino que carga tus minerales con una energía nueva y tranquila.
Cuarzo blanco
Una manera práctica, sencilla y efectiva de limpiar y energizar los minerales es colocándolos encima de una drusa o geoda de cuarzo blanco, ya que tiene la propiedad de limpiar y energizar el espacio donde se encuentra y los objetos que se le pongan encima.
Este método es muy recomendable para la joyería con mineral o para otros artículos de mineral que llevan hilos, elásticos o encastes metálicos pegados, como péndulos y colgantes, ya que no daña el material que acompaña el mineral, como podría hacerlo el agua o la sal.
Selenita
La selenita es conocida como un cristal autolimpiante, lo que significa que no necesita purificación, y además es capaz de limpiar y recargar otros minerales. Simplemente tenemos que colocar los cristales que queremos purificar cerca de una barra, dentro de un cuenco o sobre una placa de selenita durante unas horas.
Este mineral es excelente para quienes buscan un método de limpieza sin mucho esfuerzo o para aquellos cristales más delicados que no pueden exponerse al agua o a la sal. La selenita, con su energía suave y vibrante, además de purificar, también ayuda a elevar la frecuencia de tus cristales.
Tierra
Podemos dejar nuestro mineral o cristal encima de la hierba, enterrarlo en suelo natural o en la arena de una playa durante unas horas. Incluso también podemos enterrarlo o ponerlo encima de la tierra de nuestra planta en maceta favorita. Así permitimos que la magia sanadora de la Madre Tierra, cuna de los minerales, retorne a nuestros cristales.
Este método es particularmente efectivo para cristales que necesitan una limpieza profunda o “reconexión” con su esencia, especialmente aquellos cuyas propiedades son, precisamente, traer a tierra, enraizar, reconectar.
Aire
Para evocar al aire, utilizamos nuestra respiración para limpiar nuestros minerales. Tan sólo tenemos que soplar suavemente y con intención sobre la piedra, sintiendo como ese aire, que simboliza el prana o aliento universal, la purifica.
También limpiaremos el mineral pasándolo sobre el humo de un incienso, palo santo, resina natural o sahumerio. Quemar hierbas como el palo santo, el romero, o la salvia, y pasar tus cristales por el humo limpia y purifica sin que necesiten contacto directo. Este método es especialmente útil para cristales grandes que no podemos sumergir en agua o para aquellos que preferimos no manipular mucho.
Sonido y vibraciones
Los cuencos de cuarzo y los metálicos (cuencos tibetanos), así como los diapasones, también son una buena opción para limpiar los minerales, que también harán vibrar la energía de las personas presentes y del espacio.
Para este método de limpieza simplemente tenemos que hacer sonar los cuencos tibetanos, campanas o simplemente música relajante con una buena vibración y poner las piedras alrededor o dentro del círculo de sonido, permitiendo que las ondas sonoras purifiquen la energía de cada mineral.
Visualización
Esta es una opción muy interesante si estás acostumbrada o te gusta meditar con visualizaciones porque nos permite limpiar nuestros minerales cuando estamos en algún lugar donde no podemos hacer una limpieza más física. Este método de limpieza utiliza tu propia energía y poder interior para restaurar la energía del cristal. Para ello podemos sujetar el cristal en la mano y visualizar cómo una luz brillante disuelve cualquier energía no deseada y la reemplaza con pureza y vitalidad.
La limpieza de minerales no es solo una práctica energética, también es un momento de autocuidado. Al dedicar este tiempo a nuestros cristales, estamos conectando más profundamente con su propósito y alineando nuestro propio espacio energético. Además, es una forma preciosa de llevar a cabo rituales personales, y de mantener tanto nuestro ambiente como nuestros minerales llenos de armonía y vitalidad.
CARGA DE MINERALES
Una vez limpio, podemos cargar o activar la energía del mineral poniéndolo al sol o a la luna, o dejándolo en la tierra al lado de una planta o un árbol. La idea es dejar el mineral en un lugar natural con buena vibración.
Si los dejamos en el sol habrá que tener en cuenta que algunos minerales pueden perder la intensidad del color, como por ejemplo la amatista, el cuarzo rosa o el citrino, por lo que se recomienda hacerlo por la mañana, cuando el sol esté más suave.
Si los dejamos bajo la luz de la luna también hay que tener en cuenta en qué fase se encuentra y qué energía es característica de cada una de ellas, pues de esta energía se cargarán nuestros cristales
Y al igual que pasaba con la limpieza, la carga de los minerales también podemos hacerla mediante visualización. Podemos sostenerlo entre nuestras manos mientras meditamos y le canalizamos energía de luz, e incluso también podemos apoyarlo o sostenerlo cerca de nuestro corazón e imaginar que un rayo de luz sale de nuestro interior, atraviesa nuestro cristal y lo carga de energía ancestral.
Lo bonito de la limpieza y carga de minerales es que cada una de nosotras puede ir encontrando la manera propia de limpiarlos y mimarlos. Del mismo modo que podemos guiarnos por nuestra intuición en el momento de escoger un mineral, también podemos hacerlo para purificarlos, así cada una puede ir encontrando la manera que le sea más cómoda, natural e intuitiva.