El péndulo basa su funcionamiento en la radiestesia, que es la capacidad de sentir o percibir las radiaciones electromagnéticas que provienen de todo lo existente en este mundo. Humanos, animales, vegetales y minerales contienen unas vibraciones que se corresponden con un amplio espectro electromagnético. Por ello, se cree que las vibraciones y las energías son expresiones de la vida en distintos niveles que fluyen por nuestro cuerpo y hacen que las varillas o el péndulo se muevan.
El péndulo.
El péndulo es por excelencia la herramienta más usada en radiestesia. Puede ser construido con cualquier material (cristal, madera, vidrio, latón, cuarzos…), y debe estar unido a la mano a través de un enlace flexible, como una cadena o cuerda. Para obtener un buen funcionamiento, es importante que el peso tenga una forma simétrica.
La magia del péndulo reside en su capacidad para amplificar los micro-movimientos de nuestra mano. De esta manera permitimos que “algo” que no existe en el plano físico se manifieste en este plano a través de nosotros. Así hacemos visible el mensaje de los planos más sutiles. Cuando pendulamos, nos conectamos con una fuente de información mucho más grande de lo que nuestra conciencia puede normalmente abarcar: las fuerzas cósmicas.
El péndulo se usa para detectar o tratar bloqueos energéticos, para limpiar nuestro flujo normal de energías ante desequilibrios y para comunicarnos con nuestro ser superior o nuestros guías haciéndoles preguntas.

¿Cómo usar el péndulo?
Para nosotras, la lectura del péndulo es un ritual especial, como cuando realizamos tiradas de tarot, por ejemplo. Es por ello que antes de realizar cualquier ritual, preparamos el lugar con un altar, minerales, incienso, velas… lo que nos nazca. Y además, es muy interesante hacer una pequeña meditación previa para enraizarnos, conectarnos con nuestro centro y abrir la comunicación con nuestros ancestros o con la Madre Tierra. Una vez en sintonía con nuestra energía, vamos con el péndulo.
Para empezar, hay que sujetar el hilo o cadena firmemente pero sin tensarse demasiado para permitir la máxima libertad de movimiento del péndulo. Una forma sencilla y eficaz es sostener el péndulo con la mano dominante entre el pulgar y el índice, con el hilo o cadena dentro de la mano y el peso colgando del índice, como se muestra en el dibujo siguiente.
Es recomendable tener el codo de la mano que sostiene el péndulo apoyado sobre una superficie estable, como una mesa, porque de esta manera evitamos que nuestros movimientos afecten al del péndulo. La otra mano la colocaremos boca arriba, con la palma abierta bajo el péndulo. Imagina que entre tus manos hay un flujo energético gracias al cual puede expresarse el péndulo.
Cuando le hacemos una pregunta al péndulo, es nuestra conciencia despierta la que pregunta al cosmos, el cual responde en forma de movimiento del péndulo para que nuestra conciencia despierta entienda la respuesta. Por eso, las lecturas de péndulo requieren de mucha práctica y mucho ensayo y error para conseguir resultados seguros.
¿Cuál es el lenguaje del péndulo?
Para que nuestra conciencia despierta sea capaz de entender los mensajes del universo a través del péndulo, debe establecerse un modo de comunicación, comúnmente conocido como acuerdo. Esto consiste en dar sentido a los diferentes movimientos que el péndulo puede hacer a través de nuestra mano.
Puede ser un círculo horizontal, vertical o incluso diagonal de ida y vuelta, un círculo en el sentido de las agujas del reloj o en sentido contrario, una figura horizontal o vertical ocho en una dirección o en la otra… Cada movimiento podría significar una respuesta diferente, como “sí”, “no”, “no sé”, “pregunta mal formulada”…

Cada binomio péndulo-persona tendrá un código o acuerdo para comunicarse, es decir, puede que para una persona el movimiento de rotación derecha indique un “Sí”, mientras que para otra, el “Sí” se identifique con un movimiento de arriba hacia abajo. Es por este motivo por el cual siempre tenemos que hacer una primera toma de contacto con nuestro péndulo para establecer estos acuerdos de comunicación. Esto también se conoce como programación.
Para establecer este acuerdo con nuestro péndulo, le pediremos que nos muestre el “Sí” y luego que nos muestre el “No”, así como las variedades de respuestas que elijas. Cuando le pidamos al péndulo que nos muestre una respuesta, observaremos su movimiento. A continuación, relajaremos la mente para olvidar la pregunta y podremos ver cómo el péndulo poco a poco deja de moverse. Podemos repetir este proceso tantas veces como queramos hasta obtener un movimiento claro para cada respuesta, solo así nos aseguraremos de que la comunicación está siendo real y fiable. Si las respuestas cambiasen, es mejor intentarlo más tarde porque probablemente estemos demasiado inquietas.
Una vez programado el péndulo ya podremos hacer preguntas sobre cualquier tema, pero planteándolas de tal manera que puedan ser contestadas con un sí o un no.

Las varillas de radiestesia
Las varillas de radiestesia, también conocidas como varillas de zahorí, son generalmente dos varillas en forma de “L” que se sostienen con ambas manos de manera que el brazo más corto sea el que sirve como asa. Pueden estar hechas de diferentes materiales, como metal, madera o plástico y su diseño permite que la parte superior de las varillas, la que no está sujeta por las manos y es de mayor longitud, tenga libre movimiento para que pueda interactuar con las energías que las rodean.
¿Cómo usar las varillas?
El funcionamiento de las varillas es muy similar a como hemos explicado para el péndulo. Podemos prepararnos poniendo unas velas, prendiendo algo de incienso e incluso haciendo una pequeña meditación para enraizarnos, conectarnos con nuestro centro y abrir la comunicación con nuestros ancestros o con la Madre Tierra.
Sostendremos una varilla en cada mano por el lado más corto sin apretarlas demasiado para que tengan libertad de movimiento. Las varillas deben de estar apuntando al frente y paralelas entre ellas y las manos tienen que estar separadas, tal y como en la imagen:

Al igual que comentábamos con el péndulo, cuando le hacemos una pregunta a las varillas, es nuestra conciencia despierta la que pregunta al cosmos, el cual responde en forma de movimiento, el cual tiene que ser previamente “descodificado”.
El lenguaje de las varillas
En comparación con el amplio rango de movimiento que tiene el péndulo, las varillas tienen un lenguaje más sencillo pues solo pueden abrirse en direcciones opuestas, apuntar al frente, cruzarse en el centro o ir apuntar las dos hacia la derecha o hacia la izquierda.
Cada binomio varillas-persona tendrá un código o acuerdo para comunicarse, es decir, puede que para una persona el cruce de las varillas hacia el interior indique un “Sí”, mientras que para otra, el “Sí” se identifique con un movimiento de ambas varillas hacia fuera en direcciones opuestas. Es por este motivo por el cual siempre tenemos que hacer una primera toma de contacto con nuestras varillas para establecer estos acuerdos de comunicación.
Para establecer este acuerdo, las pediremos que nos muestren el “Sí” y luego que nos muestren el “No”. También podemos pedirlas que vuelvan al centro, a la posición de “reposo”. Podemos repetir este proceso tantas veces como queramos hasta obtener un movimiento claro para cada respuesta, solo así nos aseguraremos de que la comunicación está siendo real y fiable. Si las respuestas cambiasen, es mejor intentarlo más tarde porque probablemente estemos demasiado inquietas.
Limpieza del péndulo y de las varillas
Como cualquier otra herramienta espiritual, el péndulo y las varillas también requieren de limpiezas periódicas para mantener su energía y su campo energético despejado. Para limpiarlas, utilizamos los mismos métodos que para limpiar cristales y minerales.
Puedes echar un vistazo a este otro artículo del blog donde hablamos más en profundidad de las limpiezas.
